Abrazar a otras personas son una manifestación de diferentes estados de ánimo; o bien que estamos contentos, tristes, emocionados y en cualquier caso intentamos reconfortarnos abrazando a otra persona, y esto además es algo universal en el ser humano independientemente de su origen, raza, cultura o lugar donde viva. El abrazo, en definitiva, nos hace sentir mejor. 

 Diferentes formas en que nos pueden beneficiar los abrazos: 

1. Reducción del estrés de la otra persona mostrando nuestro apoyo

Cuando un amigo o ser querido se encuentra en una situación difícil en un momento de su vida, abrázalo. Está demostrado científicamente que apoyar a otra persona a través del tacto puede reducir  el estrés de la persona tanto de la persona que abraza como de la que lo recibe. 

Según estudios científicos cuando abrazamos a alguien para consolarlo las partes de nuestro cerebro asociadas al estrés muestran una actividad muy reducida, mientras que las asociadas al bienestar derivado de  la recepción de cariño mostraban mucha más actividad.

2. Los abrazos pueden protegernos contra enfermedades

Los abrazos mediante la reducción del estrés puede ayudarnos a mantenernos más   sanos y en definitiva son un antídoto contra enfermedades derivadas de la angustia o la incertidumbre. Esto se debe a que nuestro sistema inmunológico se pone a toda marcha cuando nos sentimos estresados y, de hecho, puede ser contraproducente para hacernos más susceptibles a las enfermedades.

En un estudio realizado con 500 personas adultas los científicos  descubrieron que abrazar puede reducir la probabilidad de que una persona enferme. Los participantes con un mayor sistema de apoyo eran menos propensos a enfermar. Y los que contaban con un mayor sistema de apoyo y enfermaban tenían síntomas menos graves que los que tenían poco o ningún sistema de apoyo. 

3. Los abrazos pueden mejorar la salud de nuestro corazón

 En un estudio Fuente de confianza, los investigadores  dividieron a un grupo parejas en dos grupos:

Un grupo tenía parejas que estaban cogidas de la mano durante 10 segundos, seguidos de un abrazo de 20 segundos entre ellos.

El otro grupo estaba formado por parejas que permanecían sentadas en silencio durante 10 minutos y 20 segundos. Las personas del primer grupo mostraron una mayor reducción de los niveles de presión arterial y del ritmo cardíaco que el segundo grupo. Según estos resultados, una relación afectiva puede ser buena para la salud del corazón.

4. Los abrazos son un buen antídoto contra el miedo a la muerte en personas inseguras

Científicos descubrieron que el tacto puede reducir la ansiedad en personas con baja autoestima y  puede evitar que las personas se aíslen. La mayoría de nosotros tratamos de que nuestras vidas sean intensas, pero las personas con baja autoestima tienden a no ver sus vidas como particularmente significativas. La investigación sugiere que el tacto puede ayudar a las personas con baja autoestima a enfrentar su propia mortalidad.

Incluso los casos fugaces y aparentemente triviales de contacto interpersonal pueden ayudar a las personas a lidiar de manera más eficaz con las preocupaciones existenciales.

5. Los abrazos pueden ayudar a reducir el dolor

Un estudio piloto probó la efectividad de 6 tratamientos de toque terapéutico sobre la experiencia del dolor y la calidad de vida de las personas con síndrome de fibromialgia, una afección crónica que causa dolor en todo el cuerpo, fatiga y otros síntomas. Sus hallazgos apoyan que los sujetos que recibieron toque terapéutico tuvieron una disminución estadísticamente significativa en el dolor para cada tratamiento de toque preterapéutico a posterapéutico, así como una mejora significativa en la calidad de vida desde antes del primer hasta el sexto tratamiento. El toque terapéutico puede ser un tratamiento eficaz para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida en esta población específica de personas con síndrome de fibromialgia.

6. Los abrazos pueden hacernos más felices

Los investigadores creen que los abrazos y otros toques interpersonales pueden estimular una hormona llamada oxitocina que es una sustancia química de nuestro cuerpo que los científicos llaman a veces la “hormona del abrazo”. Esto se debe a que sus niveles aumentan cuando abrazamos, tocamos o nos sentamos cerca de otra persona. La oxitocina se asocia con la disminución del estrés y en definitiva, a la felicidad..

Los científicos han descubierto que esta hormona tiene un fuerte efecto especialmente en las mujeres porque provoca una reducción de la presión arterial y de la hormona del estrés, la norepinefrina.

Básicamente se reduce a esto: simplemente a través del acto de abrazar, nuestro cerebro puede producir sustancias químicas calmantes que nos ayudan a sentirnos más seguros y menos amenazados durante el día por lo que si  surge algo estresante, no tenemos una respuesta tan agresiva de lucha o huida.

7. Los abrazos nos ayudan a  comunicarnos con los demás

Aunque la mayor parte de nuestra comunicación es de forma verbal el tacto es otra forma importante para enviarnos mensajes y el hecho de que el estudio de la comunicación emocional se ha centrado tradicionalmente en lo verbal o expresiones de nuestra cara ha 

En un estudio se permitió a los participantes tocar a un compañero desconocido en todo el cuerpo para comunicarle distintas emociones. El interés radicaba en la precisión con la que la persona tocada descodificaba las emociones pretendidas sin ver la estimulación táctil. Los datos indicaron que la ira, el miedo, el amor, la gratitud y la simpatía se decodificaron a niveles superiores a los de la casualidad, así como la felicidad y la tristeza, dos emociones que hasta ahora no se habían comunicado mediante el tacto.

8. Los abrazos también pueden dar un impulso saludable a nuestro sistema inmunitario

Está demostrado que es mucho más fácil enfermar cuando se está estresado. Esto se debe a que nuestro sistema inmunológico se pone a toda marcha cuando nos sentimos estresados y, de hecho, puede ser contraproducente para hacernos más susceptibles a las enfermedades. Un estudio encontró que las personas que fueron abrazadas y se sintieron apoyadas socialmente también experimentaron signos de enfermedad menos graves. Los abrazos pueden ayudar a estimular la glándula del timo, que regula la producción de glóbulos blancos del cuerpo, que combaten las enfermedades.

9. Unos pocos apretones pueden provocar una disminución de la depresión

Todos podemos compartir lo de que no hay nada como un abrazo cuando estás triste. En un estudio llevado a cabo en una residencia de ancianos en Nueva York demostró que un mayor contacto entre los residentes mayores y los miembros del personal ayudó significativamente a mejorar el bienestar de los residentes. Resultó que los residentes que recibían tres o más abrazos por día se sentían menos deprimidos, tenían más energía, podían concentrarse más fácilmente y dormían mejor.

10. Los abrazos mejoran nuestra vida sexual y la de pareja

Según un estudio realizado en la Universidad de Toronto se probó  la correlación entre el comportamiento afectuoso tras el sexo (besar, abrazar y hablar) y la satisfacción sexual y de la relación de pareja. El estudio concluyó que las parejas que pasaban más tiempo juntos tras el sexo se sentían más satisfechas con sus vidas sexuales y con su relación, lo que indica que dedicar tiempo para compartir la intimidad después del sexo reafirma el vínculo emocional y sexual entre una pareja y lo hace más fuerte.

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